Británicos no quieren a Trump en su país.

La Primera Ministra Theresa May fue la primera mandataria extranjera en visitar al nuevo presidente de Estados Unidos. En Washington, Trump aceptó una invitación que May le transmitió de la reina Isabel II de Inglaterra para que realice una visita oficial al Reino Unido este año.

El presidente estadounidense fue duramente criticado en el Reino Unido por su decreto para impedir el ingreso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana al país.

A esto, más de un millón de británicos han firmado una petición en una página web del gobierno británico en contra de la visita de Estado que el presidente de EE.UU., Donald Trump, tiene previsto realizar este año al Reino Unido, informa la cadena BBC.

“No se debe invitar a (Trump) a realizar una visita oficial de Estado porque resultaría embarazosa para su majestad la Reina”, argumenta el texto de la petición publicada en la web oficial del Parlamento británico.

La petición necesitaba solamente de 100.000 firmas para que el Parlamento considerara debatir una moción sobre ese tema, pero debido a que la solicitud ha tenido gran acogida y la cifra va en aumento, el debate en el Legislativo se realizará de forma automática. La moción pretende revocar la invitación que hizo la primera ministra británica, Theresa May, a Trump durante su reunión bilateral en la Casa Blanca la semana pasada.

Los firmantes quieren que se rebaje el rango de la visita, actualmente el más alto.

La petición, que ya lleva más de 1.250.000 adhesiones, solicita que “Donald Trump no pueda realizar una visita oficial de Estado”, lo que significa que no podría ser recibido ni por la reina ni el príncipe de Gales.

“La bien documentada misoginia y vulgaridad de Donald Trump le descalifica para ser recibido por Su Majestad o el príncipe de Gales”, afirma la petición, creada antes del decreto de Trump que impide la entrada a Estados Unidos a los refugiados y a ciudadanos de siete países, pero cuyos firmantes crecieron como la espuma tras la medida.

La controversia causada por el presidente estadounidense al imponer nuevas medidas migratorias que prohíbe el ingreso a EE.UU. de ciudadanos de siete países con población mayoritariamente musulmana, fue lo que generó la petición. Sin embargo, fuentes del Gobierno británico, citadas por la BBC, han indicado que rechazar la visita de Estado de Trump sería “un gesto populista” y dañaría seriamente las relaciones entre ambos países. “Estados Unidos es un aliado importante. Tenemos que pensar a largo plazo”, señalaron las fuentes

El líder de la oposición Jeremy Corbyn escribió en Twitter que May “estaría fallándole al pueblo británico si no pospone la visita de Estado y no condena las acciones de Trump en claros términos”.

Corbyn, representante del Partido Laborista, había tuiteado antes que Trump no debería ser bienvenido en Reino Unido mientras siga atentando contra los “valores compartidos” mediante su política contra las personas provenientes de países musulmanes y sus ataques contra “los refugiados y las mujeres”.

Mientras que el gobierno británico afirmó que no anulará la visita de Estado de Donald Trump, como piden más de un millón de firmantes y numerosos políticos, incluyendo conservadores, indignados por sus últimas medidas.

“Extendimos la invitación. Fue aceptada”, se limitó a responder este lunes un portavoz de la primera ministra Theresa May, que fue la semana pasada la primera mandataria extranjera recibida por Trump, en un momento en que Londres busca sustituir a sus socios europeos tras la decisión de abandonar la Unión Europea.

Por su parte, May encargó a sus ministros de Exteriores y de Interior que se comuniquen con sus homólogos de Estados Unidos para hablar sobre el controvertido decreto de Trump y los posibles efectos sobre ciudadanos británicos.

Los invitados a una visita de Estado son huéspedes de la reina en el palacio de Buckingham durante dos noches, y disfrutan del mayor despliegue protocolario. La avenida de conduce al palacio se engalana con grandes banderas del país del mandatario, la reina llega con el invitado en carroza y le ofrece un gran banquete.

El último mandatario en disfrutar de tal honor fue el presidente colombiano Juan Manuel Santos. No hay fecha para la visita de Trump, pero se especula que podría ser en torno a junio-julio.

La invitación fue cursada durante la visita de May a la Casa Blanca, en la que ambos mandatarios mostraron gran sintonía, el presidente llegó a tomar la mano de la premier y abundaron las sonrisas.

“No es bienvenido aquí, señor presidente” (“You are not welcome here, Mr. President”), tituló en portada el tabloide The Daily Mirror, mientras figuras de todo el arco político, incluso del Partido Conservador de la primera ministra expresaban su repulsa a la visita.

Fue el caso de la diputada conservadora Sarah Wollaston, que dijo que las visitas de Estado deberían reservarse a líderes que hubieran hecho una contribución positiva. “Eso no incluye a Trump”, escribió en el diario The Guardian.

La líder de los conservadores escoceses y figura pujante en el partido, Ruth Davidson, estimó que “la visita del actual presidente de Estados Unidos no se ajustaría de ningún modo a las mejores tradiciones” de este tipo de actos, recordando que tienen como propósito “celebrar la amistad y los valores compartidos entre ambos países”.

“Deberíamos preguntarnos, en el Reino Unido, si vamos a hacer eso por un hombre que no respeta a las mujeres, desprecia a las minorías, valora poco a los homosexuales, no siente compasión por las personas vulnerables, y cuyas políticas se enraízan en una retórica de división”, dijo a la BBC otra política conservadora, Sayeeda Warsi, musulmana y miembro de la Cámara de los Lores.

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